Tres historias de pantasmas

Jack O’lantern en San Amaro

1897: Entorno do cementerio de S. Amaro e rúa da Torre. A rivalidade por unha moza fai que un dos pretendentes asuste ao outro disfrazado de pantasma. Resultoume curioso que empregara a cabaza con buracos e unha candea dentro para simulalo.

Leemos en un diario de la Coruña:
“Ocurrió anteanoche en el camino de la Torre de Hércules cerca del cementerio un suceso fúnebre-trágico-cómico.
Se trata de un fantasma; mejor dicho de otro fantasma, porque ya son muchos los que “van apareciendo” de algún tiempo a esta parte, hasta el punto de desacreditar la clase.
Hay por lo visto en una de las calles próximas al cementerio una agraciada joven que tiene dos individuos que la cortejan.
Se estorbaban, surgieron rivalidades y uno de ellos resolvió ahuyentar a su contrincante.
El sitio era a propósito para meterle un susto.
Y así debió hacerlo; una sábana le envolvió por completo; una calabaza horadada y con tres agujeros que simulaban los ojos y la boca de la calavera bastó para ocultarle el rostro y si a esto se añade que una vela servía para iluminar el que pudiéramos llamar antifaz -separándolo de la cara por supuesto- y para hacer la farsa mejor, el fantasma resultó completo.
“Alá n-a media noite
cando en silencio dorme o mundo enteiro…”
como dice Añón en “O fantasma”, desembocó en el camino de la necrópolis el galanteador que iba a ser objeto de la broma.
Saliole al encuentro el “alma en pena” -como el mismo dice y…
Lo que ocurrió fué que el novio que llegaba, sobrecogido, aterrado empezó a correr.
Siguiéndole de cerca marchó el otro, lo arrolló y luego, cuando estuvo ya en tierra le descargó dos puntapiés morrocotudos.
Cuando el atemorizado mozo se alzó del suelo, el “fantasma” ya había desaparecido.
Se acercó el burlado a un municipal en la cuesta de San Agustín, y, tartamudeando, le contó el caso.
Casi había perdido el habla.
El guasón que se supone fuese el autor de la broma no pudo ser habido”.
El Eco de Santiago (8 de xunio 1897)

O Trasgo do lavadoiro

1913: Cidade Alta, o que hoxe coñecemos como Cidade Vella. A finais de novembro un “alma en pena” aterrou a veciños e veciñas desde o Parrote ao Campo da Estrada. As principais perxudicadas foron as lavandeiras que con cada aparición vian como desaparecía algunha peza de roupa.

Trasgos y duendes.
O matuteros, que es lo más probable.
El caso es que entre las comadres de la Ciudad Alta no se habla de otra cosa.
– O viu o señor Fulano, o zapateiro d’a calle d’Amargura e tomou tal medo que o pobra xa non pudo subir as escaleiras e pasou toda a noite nelas, mortiño de frío.
Y el cuento corre de boca en boca confirmado por el atemorizado zapatero que aseguraba que anteanoche a las doce, cuando se retiraba a descansar, vio cruzar por la Puerta de Aires, en dirección al Campo de la Estrada, un fantasma.
– Iba envuelto en un blanco sudario y era alto, muy alto.
– ¿Sería a alma d’o señor Zutano que morreu fai pouco? -preguntaron algunos vecinos del barrio.
– E quizá sea.
La fantasía popular pone una luz blanca en la cabeza del duende y le hace correr desde el Parrote a la Estrada y desde la Estrada al Parrote, sembrando el terror entre las gentes sencillas.
Pudiera ser que se tratase de hacer por este medio algún alijo de contrabando, pues no es nuevo el procedimiento que allá cuando éramos chicos estuvo muy en boga; pero en el Parrote hay un carabinero y un guardia de consumos y no creemos que a estos funcionarios les asusten los fantasmas.
Duerman, pues, tranquilos los atemorizado vecinos de la Ciudad Alta que los tiempos de duendes y trasgos han pasado ya, a lo que parece.
Y si por casualidad se encuentra alguno en su camino aplíquenle la receta del cuento gallego: “báixenlle dous paus tras as orellas”, y tengan por seguro que huye con toda su alma y todo su cuerpo.
El Noroeste (26 de novembro 1913)

El temible fantasma.
¡Las cosas que ayer contaban las gentes del misterioso fantasma que, según los asustados vecinos de la Ciudad Alta, recorre estas noches aquellos andurriales…!
Hay quien dice que tan pronto se le ve en el Parrote, frente a la puerta de San Miguel, como en San Amaro, cerca del cementerio, pero rondando siempre los lavaderos.
Y las infelices y sencillas lavanderas aseguran que una noche le vieron llegar, huyendo todas ellas llenas de pavor y espanto; que se introdujo en el lavadero y removió el agua con las manos dejándola más turbia que el jabón de Sevilla, y que luego, al volver aquéllas a recoger la ropa, se hallaron con algunas prendas de falta.
Y ahí tienen ustedes explicado el busilis de esta aparición fantástica que tan atemorizadas tiene a las comadres de los barrios en que opera.
Las cuales están tan dominadas por el pánico que, después de las once de la noche, no abren las puertas de sus casas ni a sus padres que acudan en persona a llamar a ellas.
Y a todo esto, los carabineros y los consumeros de servicio en los lugares visitados por el duende sin enterarse de nada.
Seguramente que el “vivo”, descubierto su martingala, no vuelva a disfrazarse. Porque tambien esto tiene sus quiebras. Y no sería difícil que cayese en manos de la policía y diese con sus huesos y su túnica en la cárcel.
El Noroeste (27 de novembro 1913)

A estadea das lampadas

1928: Campo da leña, Rúa da Torre, Atochas e Barrio Chino. Ese ano foi pródigo en fantasmas había varios no cine coruñés e a prensa traía as historias da pantasma de Alcoi (tornou da morte porque a sua noiva casouse e o quixeron cazar metendoo nun saco), o de Montesacro en Italia (vestía de negro e preguntaba a hora a xente para sair xusto a medianoite) e o de Gijón (tanto foi o medo que provocou que un home apuñalou a un garda de seguridade pensando que era o espectro) polo tanto era de esperar que A Coruña tivese o seu. Entre as testemuñas había veciños do barrio e chambonas do Campo da Leña, apareceron uns Cazafantasmas que por medo nunca chegaron a sair e a prensa responsabilizou os rouba-lampadas de crear a pantomima da pantasma, igualiño que nun episodio de Scooby Doo. Neste caso a policía identifica ao autor e entón a historia de pantasmas pasa a ser de terror ao suponer a razón do seu comportamento.

Un fantasma en La Coruña
El “alma en pena” se dedica a robar bombillas por los portales.
Los vecinos del llamado barrio chino, de la calle de la Torre, y los de esta vía, de las Atochas y de otras calles y callejones de aquella parte de la población, están estos días un tanto alarmados con la aparición de un fantasma que sale después de media noche cubierto con una sábana y provisto de un farol en la mano.
El “alma en pena” se dedica, según creen aquellos vecinos a robar las bombillas de la luz eléctrica de los portales, pues se ha notado la falta de un buen número de ellas desde que el fantasma fue visto.
¿Es que después de la media noche permanecen abiertos los portales de las mencionadas calles?… ¿O acaso la “estadea” se dedica a abrirlos?
No lo sabemos, pero lo cierto es que personas que merecen ser creídas, nos aseguran que el “vivales”, pues no puede ser más que un “vivo” el que así se disfraza, recorre el barrio por las noches.
Y hay más. Nos dicen también que hace un par de noches, cuatro vecinos salieron en busca del “fantasma”, pero de tres de ellos se apoderó el miedo, y el cuarto no se decidió a quedarse solo, volviéndose a casa los cuatro.
¿A que el “fantasma” resulta ser uno de de esos raterillos que tanto abundan en La Coruña y roba las bombillas para venderlas después a cualquier chamarilera.
Todo podría ser.
El Orzán (17 de outubro de 1928)

Ya se sabe quien es el “fantasma”
La policía ha conseguido poner en claro el misterio de que aparecía rodeado el “fantasma” que tanto intranquilizó noches pasadas al vecindario llamado Barrio Chino y sus alrededores.
Trátase, según la referencia oficial, de un infeliz sujeto, apellidado Santalla, regresado hace poco de Africa, donde estuvo prestando el servicio militar, y que, según parece, no está en pleno dominio de sus facultades mentales.
A este individuo, que habita en la calle de los Huertos en compañía de una cigarrera madrina suya, acometiole varias noches la manía de salir a la calle, vestido con un hábito y llevando en las manos un cirio encendido.
De esta guisa recorrió la calle de la Torre y el Campo de la Leña, cruzó el Campo de la Estrada y se internó en la Ciudad Vieja, sembrando el pánico entre las gentes sencillas que huían aterradas, al ver el “fantasma”.
Quienes no se asustaron fueron unos raterillos, que, aprovechándose del miedo que la presencia del “alma en pena” infundió entre los moradores del barrio, dedicáronse a apoderarse de las lámparas eléctricas que lucían en los portales de las casas.
Nada, pues, tienen que temer los vecinos del Barrio Chino, ya que el supuesto “fantasma” parece curado de su manía.
El Orzán (21 de outubro de 1928)

Imaxe: “Fear” from Le Brun, Characters des passions, circa 1720.

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