As furnas da Torre

Notas e novas sobre as furnas da península da Torre.

Hai gravados na furna da Lagoa? (1920)

No libro La Torre de Hércules (1920) o autor Francisco Tettamancy Gastón pedía a exploración da furna da Lagoa, que marca no mapa, por si nela houbera mais gravados como os atopados preto da Torre.

No estaría de más, si fuese posible, que los inteligentes tratasen de examinar con detenimiento la “furna” situado al lado Norte del Arenal de la Torre de Hércules, por si en ella apareciesen dibujos de esta índole; como acontece en otra diversidad de Cavernas de Galicia. Es cierto que existe gran dificultad para la exploración, dada la situación de la mencionada cueva.

Screenshot_53

Furna de Lago Morto (1934)

Nova sobre a instalación dunha cetárea no 1934 en el lugar conocido por Furna de Lago Morto, en la Península de la Torre de Hércules. É unha das que M. Monteagudo (ver mais adiante) nomea como das meigas ou a do demo?

El Correo gallego - 1934 marzo 31
El Correo gallego – 1934 marzo 31

A fuga de Salustiano de Olózaga (1831)

Quen era este home e as razóns da sua fuga pódese ver aquí: La fuga del presidente Olózaga. O que nos interesa e que segundo a ¿lenda? permaneceu agochado por un mariñeiro nunha gamela dentro dunha furna preto da Torre:

Sus últimas horas de España las pasó en una cueva -una “furna”, en el lenguaje del país- situada junto a la milenaria torre de Hércules y a la que tuvimos la curiosidad de visitar. Es un recinto de baja bóveda, azotado por el mar, que lo invade en todo momento; pero deja espacio para una chalana. Allí estuvo escondido Olózaga durante doce horas hasta que apareció en el horizonte el velero que le trasladó a Burdeos.

A linterna dos Touciños?

Lembrades esta pedra que se coñece como a linterna orixinal da Torre?

Recibidas_Susy /

En agosto de 1979 o xornal La Voz de Galicia pedía un lugar mais protexido para a pedra xa que atopábase preto do edificio do vixía da Torre onde a xente a empregaba como papeleira. O interesante e o que conta sobre a descuberta:

Fue encontrada hace un par de años en la “Furna dos Touciños”, al pie de la Torre, por unas personas que practicaban el “footing” en aquella zona. Se dio el aviso correspondiente y la piedra, perfectamente conservada, se izó hasta la explanada de la Torre y colocada al lado mismo del pequeño edificio destinado al vigía.

Explorando las “furnas” (1921)

Van os dous artigos de 1921 que describen estas furnas. O autor teoriza sobre si a Dos Touciños tuvo destino sepulcral en tiempos remotos.

Explorando las “furnas”

Para muchos coruñeses es desconocida la existencia de las características “furnas” o cuevas, que se hallan a la orilla del mar, entre enormes peñascos, en diversos lugares de la península de la Torre de Hércules.

El difícil acceso a estas cuevas y la proximidad del mar, que a veces cubre la entrada en algunas de ellas, contribuyeron indudablemente a que no se hayan explorado y que falte la descripción de las mismas, a pesar de estar enclavadas en lugares interesantes de los primeros tiempos de la fundación de la Coruña, con la vecindad del histórico faro y de las inscripciones rupestres recientemente descubiertas en aquellos terrenos.

La “furna” de Punta Herminia; la del diablo, la de las brujas, (“do demo”, “das meigas”), y “dos touciños” (sic), una en la Lagoa y, la última debajo de la torre, son las principales y más interesantes por su magnitud y por lo que en ellas se encierra.

La más grande es la de las brujas, en la Lagoa; es una verdadera caverna que tiene unos veinticuatro metros de longitud y a la entrada, en lo que pudieramos llamar el vestíbulo, llega a siete metros la altura. Luego ésta disminuye rápidamente muy cerca del final, apenas se puede caminar a rastras; pero después, en la terminación, vuelve a haber más amplitud y elevación, constituyendo una pequeña cámara.

Cruza perpendicularmente por debajo de la carretera de circunvalación, cerca del recodo de la Lagoa.

El acceso a esta “furna” es muy difícil y trabajoso, y, con todo, sólo es practicable en mareas muy bajas.

La del diablo, próxima a la anterior, es pequeña, pero está formada por bloques de granito a medio desprender que amenazan la cabeza del que entra en ella.

En Punta Herminia, aproximadamente debajo de donde está el peñasco de las insculturas prehistóricas estudiadas por Cabré y Tettamancy, se abre otra “furna” de bastante elevación, pero sólo de unos diez metros de profundidad; el suelo está, como en todas, cubierto de grandes cantos trabajados por el mar y los costados de la gruta son de la misma roca que va unirse en lo alto.

Para el naturalista y el geólogo son verdaderamente interesantes estas cuevas, pues en ellas se ven las diferentes capas pétreas, pizarrosas y de aluvión, así como diversos conglomerados de la formación terrestre, muy dignos de estudio.

En la “furna das meigas”, sobre todo, hay una vegetación curiosísima en forma de panal de colmena y filtraciones diversas, alguna de hierro, que producen una gran variedad en la brillante coloración de las piedras y peñascos que forman el interior de la gruta, constantemente visitada por el mar bravo del Orzán.

Todavía hay más cuevas de este género en la península de la Torre y por la costa hacia el monte de San Pedro; pero la más importante y la más curiosa de las visitadas, es sin duda la conocida con el nombre de “dos touciños”, en la ensenada que forma el mar junto la Torre de Hércules.

Esta “furna” sera objeto de un próximo artículo.

M. Monteagudo
Coruña, Octubre de 1921

El Orzán, 02/11/1921

Explorando las “furnas”

La furna conocida con el nombre algo extraño de “dos touciños” (de los tocinos?) o acaso “dos fouciños” (de las hoces), se halla abierta junto al mar, en los peñascos que forman la base del monte mismo en que, allá en lo alto, está enclavada la histórica Torre de Hércules.

Abierta la cueva al Sur, la dirección de su interior va hacia el Norte en línea recta subiendo en pendiente suave.

Mide en la entrada cuatro metros de ancho por cinco y medio de alto. Su longitud, desde la entrada hasta la terminación es de dieciseis metros y medio.

Esta cueva tiene en su interior unas cavidades abiertas en la roca, que dan lugar a pensar si tuvo destino sepulcral en tiempos remotos.

La primera concavidad, que presenta un agujero de regular tamaño para subir, se halla situada en la roca de la derecha, a nueve metros de la entrada y a 1,80 metros de altura. Tiene la misma orientación de la cueva y presenta un plano ligeramente inclinado, con la parte más alta hacia el Sur.

Esta concavidad mide 3,40 metros de largo por uno y medio de ancho máximo y uno y medio también de altura al centro, que disminuye en ambas cabezas.

Tiene el aspecto de un nicho y se observa que, gran parte de su cierre delante, está formado por un conglomerado de grandes cantos rodados unidos al parecer con una fuerte argamasa.

En la bóveda, a pocos metros de la entrada está abierta otra cavidad en dirección inclinada hacia arriba que aun no se pudo reconocer totalmente por su situación difícil; pero que tiene más de dos metros de longitud, y no se le halló la terminación.

La “furna” que nos ocupa es amplia y elevada hasta los seis metros de su entrada, luego su altura disminuye rápidamente y a los once metros ya apenas deja un hueco de medio metro donde se pasa hasta el final de la cueva, en el que la peña presenta una cavidad de regular altura y amplitud, en la que se puede estar con comodidad. El suelo aquí es de arena.

Esta cámara al final de la cueva es muy semejante a la que hay en también en la otra “furna” que se conoce por la de las brujas.

El suelo esta cubierto de gran cantidad de cantos trabajados por el mar que presentan una superficie resbaladiza.

Sería interesante un estudio de estas cuevas de las que hay gran número y diversidad por nuestra costa. Cerca de Mera, hay una en la que se refugian a veces los pescadores entrando en ella con la embarcación y todo, en mareas propicias.

Estas que tenemos en la península de la Torre, y muy especialmente la de los “touciños” es digna de ser visitada y estudiada por las particularidades que presenta, las cuales hacen recordar a aquellos primitivos descubridores y exploradores de las riquezas de nuestro suelo, los navegantes y traficantes fenicios que, nueve siglos antes de Jesucristo, arribaron a nuestras costas, atribuyéndose a ellos la construcción de la Torre de Hércules, y que en sus lejanos paises también utilizaban para enterrar sus muertos, cavernas naturales y fosas abiertas en la roca.

Historiadores modernos de los fenicios, afirman que conservaron muchas costumbres trogloditas y en particular el Dr. Richard Pietschmann que estudió a fondo este pueblo de la antiguedad dice que construían sus sepulcros abiertos en peñas, con nichos a los lados y a veces en varios pisos.

De estos sepulcros que se han descubierto recientemente en Fenicia y en las colonias que tenía establecidas, los describe como “cuevas que tienen su entrada al pie de peñas o en pendientes de rocas, siendo unas veces naturales y otras ya ensanchadas ya abiertas por la mano del hombre para servir de sepulcros; otras veces están abiertas en peñas subterráneas y se bajaba por un pozo vertical; la albañilería fenicia que se hallaba en estos hipogeos era una excelente mezcla de cal y guijo partido, formando una especial mampostería.

El profesor alemán Ohnefalsch Reichter exploró muchos sepulcros de la antiguedad y publicó una erudita obra estudiándolos y dándolos a conocer.

La notable obra de Francisco Tettamancy sobre la Torre de Hércules, y en la que se hace un detenido estudio de las insculturas prehistóricas halladas en aquellos terrenos, ya insinúa la posibilidad de que el promontorio en donde se levanta la Torre, fuera en remotos tiempos lugar sagrado y acaso hubiera allí un castro; también se refiere a las “furnas” y dice que debidamente estudiadas pudieran aportar datos de interés para la primitiva historia de la Coruña y la fundación del antiquísimo faro que tiene en su escudo.

El profesor J. P. Mahaffy, que estudia el pueblo fenicio en una moderna Historia Universal, habla del peculiar sistema de construccion de sus ciudades, “pues siempre las levantaron en un promontorio fácilmente defendido de los ataques procedentes del interior, cuando no una isla como Tiro, situada a 1.500 metros del continente”.
En sus colonia, Cádiz también presenta esta característica y en nuestra peníndula de la Torre también se puede observar la misma situación.

Un estudio moderno y detenido de toda la zona de la península citada, teniendo a la vista los últimos y recientes descubrimientos alcanzados de tan remotas épocas, sería indudablemente de gran interés para la historia de la Coruña.

M. Monteagudo
La Coruña, Noviembre de 1921.

El Orzán, 09/11/1921

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s